viernes, 6 de marzo de 2009

la dama del vestido azul (segunda parte)

Bridget se estremecióal recordar el día en que su madre
encontró un bulto en su propio seno, cuando ya era demasia-
do tarde para remediarlo. El cáncer se había extendido y
acabó con ella en menos de seis meses.
Con los dos dedos temblorosos, marcó el número del doctor
Sheldon. Fue su enfermera luego de divorciarse, durante el
tiempo en que su hija Molly estuvo en preprimaria. Ahora,
veinte años después, seguía siendo si ginecólogo.
La recepcionista no perdió el tiempo al percibir el miedo
en la voz de Brigdet.
-Te voy a hacer un hueco antes de las citas de esta tarde.
Trata de no pensar lo peor. Algunas de estas protuberancias
son quistes.
Bridget lo sabíá, pero también sabía que en su familia ha-
bía casos de cáncer: no sólo su madre lo habíá padecido, sino
también dos de sus tías. Su tía Teresa sucumbió a los cuarenta
años pot cáncer cervical seguido de una histerectomía, y su tía
Alicia murió de cáncer pulmonar después de fumar dos pa-
quetes y medio de cigarrillos sin filtro al día durante veintiseís
años.

viernes, 27 de febrero de 2009

La dama del vestido azul

Bridget notó una protuberancia cuando se pasó los dedos por el seno izquierdo mientras se duchaba. Rápidamente, retiro la mano como si el pecho le quemara; su pulso se aceleró. Pese a que el agua estaba caliente y el baño lleno de vapor, sintió escalofríos.
"Eres enfermera", se reprendió, y su voz reverberó contra los azulejos. "Alza la mano y tócate otra vez".
Aterrada, Bridget O'shea cerró los ojos y alargó la mano para tocarse el pecho. La deslizó lentamente desde la parte baja del cuello hasta la suave elevación de su pezón izquierdo.
De nuevo sintió la protuberancia, dura como el mármol, debajo de la piel. "¡Dios mío, no, por favor!"
Luchando por controlar el pánico, se apresuró a salir de la ducha. "Se siente como un chícharo" pronunció en el cuarto vació. "¿Se siente como advierten en los folletos sobre cáncer de mama!" "¡Ay, Madre de Dios ayúdame!"
Bridget se puso rápidamente la bata de felpa amarilla, se acercó´al espejo y observó´su seno mientras lo palpaba, tratando de encontrar la protuberancia. El agua que chorreaba de su cabello le mojó la car; al intentar secarse la gotas se dió cuenta que eran lágrimas.
Pensó´en llamar a Maureen, su hermana, pero se arrepintió´. Siendo la mayor de siete hermano en un hogar dominado por un padre alcohólico y una madre agotada, Brigdet fue el sosten de todos sus hermanos. Enfrentaría el problema sola.
Se esforzó por calmarse visualizandona su madre. Cuando no estaba demasiado atareada lavando ropa, sirviendo la mesa o esquivando las explociones violentas de su padre alcoholizado, fue siempre una fuente de consuelo para Bridget durante su niñez. La imaginó preparando una "tacita" de té caliente diciéndole "Bridget, no te preocupes demasiado; veamos cómo salen las cosas antes de arruinar un dia estupendo". Ojalá estuviera con ella ahora