"Eres enfermera", se reprendió, y su voz reverberó contra los azulejos. "Alza la mano y tócate otra vez".
Aterrada, Bridget O'shea cerró los ojos y alargó la mano para tocarse el pecho. La deslizó lentamente desde la parte baja del cuello hasta la suave elevación de su pezón izquierdo.
De nuevo sintió la protuberancia, dura como el mármol, debajo de la piel. "¡Dios mío, no, por favor!"
Luchando por controlar el pánico, se apresuró a salir de la ducha. "Se siente como un chícharo" pronunció en el cuarto vació. "¿Se siente como advierten en los folletos sobre cáncer de mama!" "¡Ay, Madre de Dios ayúdame!"
Bridget se puso rápidamente la bata de felpa amarilla, se acercó´al espejo y observó´su seno mientras lo palpaba, tratando de encontrar la protuberancia. El agua que chorreaba de su cabello le mojó la car; al intentar secarse la gotas se dió cuenta que eran lágrimas.
Pensó´en llamar a Maureen, su hermana, pero se arrepintió´. Siendo la mayor de siete hermano en un hogar dominado por un padre alcohólico y una madre agotada, Brigdet fue el sosten de todos sus hermanos. Enfrentaría el problema sola.
Se esforzó por calmarse visualizandona su madre. Cuando no estaba demasiado atareada lavando ropa, sirviendo la mesa o esquivando las explociones violentas de su padre alcoholizado, fue siempre una fuente de consuelo para Bridget durante su niñez. La imaginó preparando una "tacita" de té caliente diciéndole "Bridget, no te preocupes demasiado; veamos cómo salen las cosas antes de arruinar un dia estupendo". Ojalá estuviera con ella ahora